Respecto a mi segundo proyecto, por tratarse de un centro lúdico en torno al agua, me surgió la idea de conseguir una arquitectura que fomente la relajación y que permita a los visitantes dejar atrás el estrés. Reflexionando sobre cómo podía conseguir una arquitectura desenfada y que al mismo tiempo transmita tranquilidad, empecé a jugar con la fluidez del agua y a conocer algo más sobre la arquitectura japonesa, especialmente la de Sanaa, ya que en general sus proyectos me han gustado más o menos, pero siempre me han transmitido serenidad y ligereza.
Hasta aquí son las intenciones, luego he intentado ponerlo en la práctica obteniendo algo que todavía no me termina de satisfacer. El resultado es una especie de arrecife artificial que filtra el agua del río y que pretende ser un paréntesis en el estrés de la vida urbana creando una nueva orilla junto al edificio. Ahora estoy trabajando en conseguir un proyecto que de verdad me transmita ese equilibrio divertido que quiero conseguir.